24 mar. 2020

REFLEXIONES, CUENTOS Y POEMAS -2-

Compartimos estos textos de distintos amigos del Ciclo Cultural Misterio y Palabra, inspirados en el momento crítico que le toca vivir al mundo.



*


Alitas Suaves

En el techo hallé una mariposa
Que en el cielo raso suave se posa
Tiene alitas oscuras
¡Qué extraña esta mariposa!
¡Que suave terciopelo oculta!
Alitas labradas en degradé, de
Negro, gris, marrón, terracota.
Una hendija de luz la transforma
A rojo, fuxia y rosa
Amarillo, verde, celeste.
¡Qué extraña esta mariposa!
Que jugando con el aire y la luz.
Su vestido divierte y decora.



Silvia Reinero


*

Cuando lleguen los motivos
                    

Si percibes la lágrima
Será porque la noche regresa mis dolores
Cierto
Tantos gestos compartidos
devaneos, distancias, soliloquios

Sin embargo
la soledad se empeña en derribar las puertas
y nuestros gestos se ven interrumpidos
Siempre las montañas se alzan anteriores al vuelo
y el águila se encrespa en sus vigilias
y la tierra se ciñe en sus costados
Solo la dimensión del aire nos convoca
Acaso nuestra terquedad
nos deja en la contemplación del vuelo
                       (por costumbre solemos mirar el cielo)

No sé si un día
este brillo que de pronto persiste para decirnos
del silencio nuestro
de los tantos gestos compartidos
nos abandona a las vigilias del águila…

para entonces
no quisiera la lágrima

quiero caminar entre los hombres
y aferrada a tu mano
superar la muerte

  Zulma Esther Prina 

De mi libro Después del olvido

*


INSOMNIO
Mientras pienso en una respuesta que no llega
envuelta entre las sábanas
entre esas sábanas
acompañada por el rudo y determinado insomnio
inquieta
ventana adentro
mientras mis ojos no pueden cerrarse
y se palpita
la longitud del silencio
aquí y ahora
en el interior de la ansiedad
en esta noche
desmesuradamente larga
afuera
en el jardín
hay una fiesta de pájaros

Isabel Krisch


*

SILENCIO


La luz radiante de una estrella emerge ante el espasmo de mi ser, trastabilla, se esconde, sumerge, desaparece, luego el silencio a cada instante oprimiendo mi alma en soledad.



Nélida Habeshian

*

Reflexiones en tiempos de coronavirus.

Hoy no escribo ficción.
 Ante una realidad dónde el desasosiego reina, la reflexión y la memoria emergen.
La reflexión sobre lo que nos pasa ahora y la Humanidad ha padecido a través de los tiempos: pestes, tifus, cólera, gripes, munidos de números, letras y vectores, que han dañado la vida sobre la Tierra.  Con víctimas y héroes anónimos luchadores hasta el fin.
El virus que hoy nos recluye en soledad, integra una familia de otros 39 que enferman:  desde resfríos banales hasta neumonías y muerte. Nos acecha sin distinción de clases, ideas, color y viveza.
Grupos de investigadores del mundo estudian métodos de cura y prevención de la enfermedad:drogasconocidas,nuevas vacunas, anticuerpos monoclonales.
 Todos, caminos que conducen a Ítaca.
   Los últimos métodos traen a mi memoria alDr. César Milstein, argentino (1927-2002), quien, en los años 70, inventara, en la Universidad de Cambridge, Inglaterra, los “Anticuerpos Monoclonales”. Recibió el premio Nobel de Medicina en 1984.
Recuerdo la conferencia magistral y el diálogo con el Nobel, en Buenos Aires, al referirse al tema, con sencillez y grandeza.
El invento ha sido empleado para elaboración de kits para diagnósticos y el tratamiento de enfermedades graves
Anticuerpos muy especiales, de elaboración compleja, queactúan como una llavemaestra, con infinitas copias. Esta llave abre la cerradura de moléculas selectas del virusinvasor y coartala acción maléfica.

El  Dr. César Milstein no registró patente alguna. Legó los derechos de su invento, Los Anticuerpos Monoclonales, como propiedad intelectual de la Humanidad.
 Ahora, un grupo internacional de investigadoresadaptó esos anticuerpos monoclonales, con su llave maravillosa, a la cerradura feroz del coronavirus COVID-19.
 Esos investigadores demostraron, en el laboratorio,la eficacia de la llave maestra para abrir el pestillo del virus invasor y demoler la acción infectante.
Es un primer paso apenas.
Ojalá que ésta y otras líneas de estudio esperanzadoras, encuentren su fuerza en la solidaridad y el bienestar de todos los habitantes del planeta.

Dora Dobosch
Comentario de la Editora:

La reflexión erudita de Dora Dobosch nos abre hacia el camino de la esperanza. Grande es nuestra expectativa y us palabras nos llevan a una mirada de luz, conocedora de muchas circunstancias del mundo desde sus estudios la escritora nos brinda un panorama que vislumbra algo nuevo.
Dios quiera que, como ella manifiesta, el bien triunfe sobre el mal en el sentido de la puesta en servicio del hombre de ciencia tan abnegado como fue Milstein, quede en buenas manos.

Felicitaciones querida Dora.
Graciela Licciardi


*

PACTO

Esta locura atada a mí que es
derrumbe de otro tiempo,
espectro  de barro entre mis pies
grita en silencio mi máscara de abismos.

Combato a solas dos caras y un azogue,
 fuegos expulsan huéspedes de antaño.
En lo alto de mi alma
al son de trompetas y muerte rota
 el  universo  es vértigo desnudo.

En un reino sin oscuridad
debajo de mis pies
escucho el correr de las aguas.

Mis fantasmas  renuevan el pacto con la vida.

IRENE ZAVA

*

es como dolor de luto
como tener en la mano
el corazón palpitando
y el dolor en ese hueco
del corazón arrancado
...dolores hay
que dejan heridas que nunca cierran
las hay profundas, latentes
sin pausa y sin respiro
con galas de prepotencia
como invasor enemigo
...dolores del corazón
dolores de uñas clavadas
en las palmas que no rezan
dolor que navega libre
por el caudal de mis venas
dolor de luto
soledades de la ausencia


Marta Castagnino

*

...del tiempo...

en aquellos días de suaves aromas
caminaba el tiempo
por largas veredas sombreadas de tilos
el tiempo sin tiempo...
infinito de aromas el tiempo era mío!

en aquellos días cuando estaba entero
el dolor, el miedo, la ausencia,
la guerra, la angustia, el olvido,
eran personajes jugando en los libros

en aquellos días, las oscuras voces de las despedidas
las tristezas todas eran de los otros,
la muerte ¿qué era la muerte en aquellos días?
solo una palabra con tonos de sombra que no conocía

hoy, mis ojos guardan profundas heridas
camino el destiempo, el silencio responde mi grito
concierto de voces queridas...por largas veredas
pobladas de ausencias...aroma de olvido

Marta Castagnino

*

Rubén Vela nos dice


RUBÉN VELA nos dice  "un oficio de herreros" "un hacer proletario", dignifica su expresión el poema ¿de dónde surge el poema sino a través del conocimiento de las tareas originales, primeras, las que construyen el mundo, la vida, ayer fueron las cuevas y pasaron años, siglos, hasta las casas, las ciudades, los edificios, como grandes obras de arte?
RUBÉN VELA nos habla del hambre de los pueblos, del Poder que los sumerge en el lodo de la ignorancia. RUBÉN VELA ama a sus amigos, según sus expresiones "sabe que la vida se reduce a la mujer, a los hijos, a los amigos. RUBÉN VELA a pesar de las obligaciones de la vida, del porvenir para los suyos, nuestro amado Poeta "todavía cree en la poesía".
Alto, muy alto, el último día el poema sagrado derrotará al enemigo, su fuerza será  alimento para su hijo, con sus palabras digo " una mariposa leve y temblorosa se posará sobre la piedra, me infundirá confianza y viviré para siempre".


Marta Castagnino

*

Haikus de la Hora cero. (Inéditos)

Luisa Moreno Sartorio

I
Comienza el día cero,
La cuenta regresiva
dicha en silencio.

II
Calles vacías,
la tarde está de duelo.
Calla el ocaso.

III
¿Y el enemigo?
Un minúsculo rey
que apagó el mundo.

Viernes 20 de marzo de 2020


*

Buscando

Llovía, persistentemente, como casi todos los días en esa época del año, con esa llovizna húmeda y fría que calaba hasta los huesos.
Había vuelto a la ciudad, su ciudad, luego de casi dos años.
Dos años recorriendo América.
Buscando, siempre buscando.
Caminos que ya no eran los mismos.
Demasiado tiempo.
Lo primero que hizo al llegar fue transitar el viejo barrio, sus esquinas conocidas, sus veredas, su antigua casa familiar.
Luego fue hacia el centro: la peatonal, las avenidas, los negocios comerciales, todo estaba como lo recordaba.
Llegó hasta el puente. Desde allí se veía toda la bahía.
Una punzada de nostalgia le arrancó un gemido del pecho. 

Escuchó el sonido del potente motor de la moto bajo sus piernas, sintió su fuerza y miró el sidecar cubierto con una lona especial, hecha hacía mucho tiempo atrás.
Permitía mantener seco todo el contenido. 
Lo indispensable para vivir.
Era el mejor vehículo encontrado en su diario caminar.
Cruzó la plaza y se dirigió al hotel, aquel tan recordado.
Subió las escalinatas y se puso a resguardo. 
El mar estaba brumoso por la lluvia, pero aún se dibujaba la línea del horizonte.
Calmo, con olas pequeñas que besaban la playa de arena casi dorada, parecía que se mantenía a la expectativa por la falta de viento.
Bajó rápidamente con un extraño presentimiento y se dirigió hacia el palacete antiguo que tan bien conocía.
Buscando, siempre buscando…
Le costó llegar, la zona había cambiado bastante, pero al final lo encontró.
Había sido una falsa alarma.
Creyó, como lo hizo siempre ante cualquier atisbo de duda, pero no.
La verdad era irrefutable.
En sus jardines encontró la flor, pequeña, roja, casi púrpura y por reflejo la arrancó y se la puso sobre el doblez de la campera.
Se rió por dentro pensando que lo hacía a la vieja usanza, como cuando se colocaban las flores en las solapas de los sacos y smokings, engalanándose para alguna fiesta.

Sintió frió, se levantó la capucha y buscando refugio, subió la loma por la avenida, hasta encontrar el lugar adecuado.
Allí, cómodamente sentado, comió algo y bebió suficiente agua; el peligro de la deshidratación siempre estaba presente.
Y volvió al mar, ese mar que tanto lo atraía.
Ese mar que había sido su compañero de aventuras desde chico, nadando, pescando, navegando.
La lluvia había parado, comenzaba a sentirse el viento del sur, que llevaba las nubes, lejos, más allá del horizonte.
Dejó la moto, bajó por la recova, siguió por las escaleras y al fin pisó la arena.
Compacta por el agua caída, no tenía ninguna huella.
Sólo las que él iba dejando.
Se sentó sobre la orilla, casi al borde del agua.
Tomó la flor en su mano, la miró, la llevó hacia arriba y la soltó.
Una fuerte corriente de aire se encargó de levantarla y llevarla sobre las olas hasta que al fin desapareció.
Se sintió triste y solo, pero ese sentimiento ya era su viejo amigo.
La resignación llega cuando la razón desiste.
Lo sabía.
Él, era el último de su especie.
¡Era el último ser humano sobre la tierra!

                                                
Carlos Pérez de Villarreal
Marzo 2020


Este fue el disparador, una pintura de Silvio Marzoratti, marplatense, con quien tuve el gusto de hablar hace años.

*

FRÁGIL

“Escribir para que el agua envenenada pueda beberse”.
                                                                 Chantal Meillard


Desde el abismo, mi voz entona un himno en la timidez del silencio.
Un ritmo vibrante se asoma en el misterio. El fuego transformará los escombros.
Contemplo el borde de los acantilados mientras se rebelan las piedras.
Entre las sombras de aquellas siluetas voraces, merodea una caricia.
Con los primeros sonidos se revelaron los vestigios de mi infancia.
Veo mi cuerpo indeciso.
Entonces miro los rayos del sol con toda mi ternura.
Busco en el límite del lenguaje hallar los trazos de la ausencia.
Encontrar acaso lo real ante la respuesta incierta.
Desnuda frente a la finitud, balbuceo mi aliento con zozobra.
Aparece lo inefable que atraviesa mi ser.
Los nombres de la v i d a.

Cristina Pizarro
Buenos Aires, 23-3-20

*

Sin título

Llego, coloco la llave en la cerradura,
abro la puerta y cruzo el umbral,
Es el umbral de mi propia casa,
es el ingreso a mi mundo,
el aroma de la cocina,
la penumbra fresca,
las cortinas perfumadas,
el sabor de un café que espera,
la ropa cómoda al alcance de la mano,
la sensación de soledad,
la oportunidad de crear,
de pensar, de soñar, de hacerme verso.
La palabra que está ahí
esperando tomar forma.
Los sueños y los libros,
los cuadros y los recuerdos.
Es mi mundo guardado tras el umbral.
Habrá otros umbrales,
sin lugar a dudas, mayores y menores
que habré de cruzar con el mismo paso
resuelto, decidido, allá voy.

Julia Rossignol