19 ago 2021
24 mar 2020
REFLEXIONES, CUENTOS Y POEMAS -2-
Compartimos estos textos de distintos amigos del Ciclo Cultural Misterio y Palabra, inspirados en el momento crítico que le toca vivir al mundo.
Rubén Vela nos dice
Haikus de la Hora cero. (Inéditos)
*
*
Alitas Suaves
En el
techo hallé una mariposa
Que en
el cielo raso suave se posa
Tiene
alitas oscuras
¡Qué
extraña esta mariposa!
¡Que
suave terciopelo oculta!
Alitas
labradas en degradé, de
Negro,
gris, marrón, terracota.
Una
hendija de luz la transforma
A
rojo, fuxia y rosa
Amarillo,
verde, celeste.
¡Qué
extraña esta mariposa!
Que
jugando con el aire y la luz.
Su
vestido divierte y decora.
Silvia Reinero
*
*
Cuando lleguen los
motivos
Si percibes la lágrima
Será porque la noche regresa mis dolores
Cierto
Tantos gestos compartidos
devaneos, distancias, soliloquios
Sin embargo
la soledad se empeña en derribar las puertas
y nuestros gestos se ven interrumpidos
Siempre las montañas se alzan anteriores al vuelo
y el águila se encrespa en sus vigilias
y la tierra se ciñe en sus costados
Solo la dimensión del aire nos convoca
Acaso nuestra terquedad
nos deja en la contemplación del vuelo
(por costumbre solemos mirar el cielo)
No sé si un día
este brillo que de pronto persiste para decirnos
del silencio nuestro
de los tantos gestos compartidos
nos abandona a las vigilias del águila…
para entonces
no quisiera la lágrima
quiero caminar entre los hombres
y aferrada a tu mano
superar la muerte
Zulma Esther Prina
De mi libro Después del olvido
*
INSOMNIO
Mientras pienso en una respuesta que no llega
envuelta entre las sábanas
entre esas sábanas
acompañada por el rudo y determinado insomnio
inquieta
ventana adentro
mientras mis ojos no pueden cerrarse
y se palpita
la longitud del silencio
aquí y ahora
en el interior de la ansiedad
en esta noche
desmesuradamente larga
afuera
en el jardín
hay una fiesta de pájaros
envuelta entre las sábanas
entre esas sábanas
acompañada por el rudo y determinado insomnio
inquieta
ventana adentro
mientras mis ojos no pueden cerrarse
y se palpita
la longitud del silencio
aquí y ahora
en el interior de la ansiedad
en esta noche
desmesuradamente larga
afuera
en el jardín
hay una fiesta de pájaros
Isabel Krisch
*
SILENCIO
La luz radiante de una estrella emerge ante el
espasmo de mi ser, trastabilla, se esconde, sumerge, desaparece, luego el
silencio a cada instante oprimiendo mi alma en soledad.
Nélida Habeshian
Reflexiones en tiempos de coronavirus.
Hoy no escribo ficción.
Ante una realidad dónde el
desasosiego reina, la reflexión y la memoria emergen.
La reflexión sobre lo que nos
pasa ahora y la Humanidad ha padecido a través de los tiempos: pestes, tifus,
cólera, gripes, munidos de números, letras y vectores, que han dañado la vida
sobre la Tierra. Con víctimas y héroes anónimos luchadores hasta el fin.
El virus que hoy nos recluye
en soledad, integra una familia de otros 39 que enferman: desde resfríos
banales hasta neumonías y muerte. Nos acecha sin distinción de clases, ideas,
color y viveza.
Grupos de investigadores del
mundo estudian métodos de cura y prevención de la
enfermedad:drogasconocidas,nuevas vacunas, anticuerpos monoclonales.
Todos, caminos que conducen
a Ítaca.
Los últimos métodos traen
a mi memoria alDr. César Milstein, argentino (1927-2002), quien, en los años
70, inventara, en la Universidad de Cambridge, Inglaterra, los
“Anticuerpos Monoclonales”. Recibió el premio Nobel de Medicina en
1984.
Recuerdo la conferencia
magistral y el diálogo con el Nobel, en Buenos Aires, al referirse al tema, con
sencillez y grandeza.
El invento ha sido empleado
para elaboración de kits para diagnósticos y el tratamiento de enfermedades
graves
Anticuerpos muy especiales,
de elaboración compleja, queactúan como una llavemaestra,
con infinitas copias. Esta llave abre la cerradura de moléculas selectas del
virusinvasor y coartala acción maléfica.
El Dr. César Milstein no
registró patente alguna. Legó los derechos de su invento, Los Anticuerpos
Monoclonales, como propiedad intelectual de la Humanidad.
Ahora, un grupo
internacional de investigadoresadaptó esos anticuerpos monoclonales, con su
llave maravillosa, a la cerradura feroz del coronavirus COVID-19.
Esos investigadores
demostraron, en el laboratorio,la eficacia de la llave maestra para abrir el
pestillo del virus invasor y demoler la acción infectante.
Es un primer paso apenas.
Ojalá que ésta y otras líneas
de estudio esperanzadoras, encuentren su fuerza en la solidaridad y el
bienestar de todos los habitantes del planeta.
Dora Dobosch
Comentario de la Editora:
La reflexión erudita de Dora Dobosch nos abre hacia el camino de la
esperanza. Grande es nuestra expectativa y us palabras nos llevan a una mirada
de luz, conocedora de muchas circunstancias del mundo desde sus estudios la
escritora nos brinda un panorama que vislumbra algo nuevo.
Dios quiera que, como ella manifiesta, el bien triunfe sobre el mal en
el sentido de la puesta en servicio del hombre de ciencia tan abnegado como fue
Milstein, quede en buenas manos.
Felicitaciones querida Dora.
Graciela Licciardi
*
PACTO
Esta locura atada
a mí que es
derrumbe de otro
tiempo,
espectro de barro entre mis pies
grita en silencio
mi máscara de abismos.
Combato a solas
dos caras y un azogue,
fuegos expulsan huéspedes de antaño.
En lo alto de mi
alma
al son de trompetas
y muerte rota
el
universo es vértigo desnudo.
En un reino sin oscuridad
debajo de mis
pies
escucho el correr
de las aguas.
Mis fantasmas renuevan el pacto con la vida.
IRENE ZAVA
*
es como dolor de luto
como tener en la mano
el corazón palpitando
y el dolor en ese hueco
del corazón arrancado
...dolores hay
que dejan heridas que nunca cierran
las hay profundas, latentes
sin pausa y sin respiro
con galas de prepotencia
como invasor enemigo
...dolores del corazón
dolores de uñas clavadas
en las palmas que no rezan
dolor que navega libre
por el caudal de mis venas
dolor de luto
soledades de la ausencia
Marta Castagnino
*
...del tiempo...
en aquellos días de suaves aromas
caminaba el tiempo
por largas veredas sombreadas de tilos
el tiempo sin tiempo...
infinito de aromas el tiempo era mío!
en aquellos días cuando estaba entero
el dolor, el miedo, la ausencia,
la guerra, la angustia, el olvido,
eran personajes jugando en los libros
en aquellos días, las oscuras voces de las
despedidas
las tristezas todas eran de los otros,
la muerte ¿qué era la muerte en aquellos días?
solo una palabra con tonos de sombra que no
conocía
hoy, mis ojos guardan profundas heridas
camino el destiempo, el silencio responde mi
grito
concierto de voces queridas...por largas
veredas
pobladas de ausencias...aroma de olvido
Marta Castagnino
*
Rubén Vela nos dice
RUBÉN VELA nos
dice "un oficio de herreros" "un hacer proletario",
dignifica su expresión el poema ¿de dónde surge el poema sino a través del
conocimiento de las tareas originales, primeras, las que construyen el mundo,
la vida, ayer fueron las cuevas y pasaron años, siglos, hasta las casas, las
ciudades, los edificios, como grandes obras de arte?
RUBÉN VELA nos
habla del hambre de los pueblos, del Poder que los sumerge en el lodo de la
ignorancia. RUBÉN VELA ama a sus amigos, según sus expresiones "sabe que
la vida se reduce a la mujer, a los hijos, a los amigos. RUBÉN VELA a pesar de
las obligaciones de la vida, del porvenir para los suyos, nuestro amado Poeta
"todavía cree en la poesía".
Alto, muy alto, el
último día el poema sagrado derrotará al enemigo, su fuerza será alimento
para su hijo, con sus palabras digo " una mariposa leve y temblorosa se
posará sobre la piedra, me infundirá confianza y viviré para siempre".
Marta Castagnino
*
Haikus de la Hora cero. (Inéditos)
Luisa Moreno Sartorio
I
Comienza el día cero,
La cuenta regresiva
dicha en silencio.
II
Calles vacías,
la tarde está de duelo.
Calla el ocaso.
III
¿Y el enemigo?
Un minúsculo rey
que apagó el mundo.
Viernes 20 de marzo de 2020
*
Buscando
Llovía,
persistentemente, como casi todos los días en esa época del año, con esa
llovizna húmeda y fría que calaba hasta los huesos.
Había vuelto a la
ciudad, su ciudad, luego de casi dos años.
Dos años
recorriendo América.
Buscando, siempre
buscando.
Caminos que ya no
eran los mismos.
Demasiado tiempo.
Lo primero que
hizo al llegar fue transitar el viejo barrio, sus esquinas conocidas, sus
veredas, su antigua casa familiar.
Luego fue hacia
el centro: la peatonal, las avenidas, los negocios comerciales, todo estaba
como lo recordaba.
Llegó hasta el
puente. Desde allí se veía toda la bahía.
Una punzada de
nostalgia le arrancó un gemido del pecho.
Escuchó el sonido
del potente motor de la moto bajo sus piernas, sintió su fuerza y miró el
sidecar cubierto con una lona especial, hecha hacía mucho tiempo atrás.
Permitía mantener
seco todo el contenido.
Lo indispensable
para vivir.
Era el mejor
vehículo encontrado en su diario caminar.
Cruzó la plaza y
se dirigió al hotel, aquel tan recordado.
Subió las
escalinatas y se puso a resguardo.
El mar estaba
brumoso por la lluvia, pero aún se dibujaba la línea del horizonte.
Calmo, con olas
pequeñas que besaban la playa de arena casi dorada, parecía que se mantenía a
la expectativa por la falta de viento.
Bajó rápidamente
con un extraño presentimiento y se dirigió hacia el palacete antiguo que tan
bien conocía.
Buscando, siempre
buscando…
Le costó llegar,
la zona había cambiado bastante, pero al final lo encontró.
Había sido una falsa
alarma.
Creyó, como lo
hizo siempre ante cualquier atisbo de duda, pero no.
La verdad era
irrefutable.
En sus jardines
encontró la flor, pequeña, roja, casi púrpura y por reflejo la arrancó y se la
puso sobre el doblez
de la campera.
Se rió por dentro
pensando que lo hacía a la vieja usanza, como cuando se colocaban las flores en
las solapas de los sacos y smokings, engalanándose para alguna fiesta.
Sintió frió, se
levantó la capucha y buscando refugio, subió la loma por la avenida, hasta
encontrar el lugar adecuado.
Allí, cómodamente
sentado, comió algo y bebió suficiente agua; el peligro de la deshidratación
siempre estaba presente.
Y volvió al mar,
ese mar que tanto lo atraía.
Ese mar que había
sido su compañero de aventuras desde chico, nadando, pescando, navegando.
La lluvia había
parado, comenzaba a sentirse el viento del sur, que llevaba las nubes, lejos,
más allá del horizonte.
Dejó la moto,
bajó por la recova, siguió por las escaleras y al fin pisó la arena.
Compacta por el agua
caída, no tenía ninguna huella.
Sólo las que él
iba dejando.
Se sentó sobre la
orilla, casi al borde del agua.
Tomó la flor en
su mano, la miró, la llevó hacia arriba y la soltó.
Una fuerte
corriente de aire se encargó de levantarla y llevarla sobre las olas hasta que
al fin desapareció.
Se sintió triste
y solo, pero ese sentimiento ya era su viejo amigo.
La resignación
llega cuando la razón desiste.
Lo sabía.
Él, era el último
de su especie.
¡Era el último ser humano sobre la tierra!
Carlos Pérez de
Villarreal
Marzo 2020
Este fue el disparador, una
pintura de Silvio Marzoratti, marplatense, con quien tuve el gusto de hablar
hace años.
*
FRÁGIL
“Escribir para que el agua envenenada
pueda beberse”.
Chantal
Meillard
Desde el abismo, mi voz entona un himno en la timidez
del silencio.
Un ritmo vibrante se asoma en el misterio. El fuego
transformará los escombros.
Contemplo el borde de los acantilados mientras se
rebelan las piedras.
Entre las sombras de aquellas siluetas voraces,
merodea una caricia.
Con los primeros sonidos se revelaron los vestigios de
mi infancia.
Veo mi cuerpo indeciso.
Entonces miro los rayos del sol con toda mi ternura.
Busco en el límite del lenguaje hallar los trazos de
la ausencia.
Encontrar acaso lo real ante la respuesta incierta.
Desnuda frente a la finitud, balbuceo mi aliento con
zozobra.
Aparece lo inefable que atraviesa mi ser.
Los nombres de la v i d a.
Cristina Pizarro
Buenos Aires, 23-3-20
*
Sin título
Llego, coloco la llave en la cerradura,
abro la puerta y cruzo el umbral,
Es el umbral de mi propia casa,
es el ingreso a mi mundo,
el aroma de la cocina,
la penumbra fresca,
las cortinas perfumadas,
el sabor de un café que espera,
la ropa cómoda al alcance de la mano,
la sensación de soledad,
la oportunidad de crear,
de pensar, de soñar, de hacerme verso.
La palabra que está ahí
esperando tomar forma.
Los sueños y los libros,
los cuadros y los recuerdos.
Es mi mundo guardado tras el umbral.
Habrá otros umbrales,
sin lugar a dudas, mayores y menores
que habré de cruzar con el mismo paso
resuelto, decidido, allá voy.
Julia Rossignol
23 mar 2020
REFLEXIONES, CUENTOS Y POEMAS -1-
Compartimos estos textos de distintos amigos del Ciclo Cultural Misterio y Palabra, inspirados en el momento crítico que le toca vivir al mundo.
Sin título-
Ansiedad
BELÉN CANTO
*
(Mateo 24:35 )
*
Soledad, que palabra
Un horizonte común es posible
Creemos un futuro con un presente continuo de amor, para que jamás exista un pasado que queramos olvidar. Que siempre sea hoy en felicidad, en saber que se hizo lo mejor y que no hay lugar para la queja ni el reproche. Respirar seguridad en la confianza interior, en lo posible del horizonte común, en el comienzo de un renacimiento con pensamientos de cambio, de unidad, sin lugar para el odio ni la venganza, trascendiendo la energía de vida que da progreso al alma, habiendo aprendido con esta dura prueba que existe un mañana.
Darcy Mell
*
Águila monstruosa la vida huye
un pájaro sin plumas
entibia
la hojarasca rubia
corona de un otoño ajeno
vayamos al balcón –amor-
a pisar hojas secas
como niños
nadie en la ciudad
ahora hago las tostadas – amor -
entibia
la hojarasca rubia
corona de un otoño ajeno
vayamos al balcón –amor-
a pisar hojas secas
como niños
nadie en la ciudad
ahora hago las tostadas – amor -
miremos la vida que nos queda
la vida huye
como un águila monstruosa
hacia el poniente
nadie en la calle
volemos –amor-
aunque sea del pico
de un águila
ciega
la vida huye
como un águila monstruosa
hacia el poniente
nadie en la calle
volemos –amor-
aunque sea del pico
de un águila
ciega
Mirta
Venezia
*
Una boa constrictora
acecha
─si no corres
te ahogará en su abrazo─.
Con la uñas roídas
y los pies cansados
huyes como presa
buscando alivio a la zozobra
y en la tregua del sueño
─cuando todas las respuestas
respondan a tus dudas─
encontrar la calma.
acecha
─si no corres
te ahogará en su abrazo─.
Con la uñas roídas
y los pies cansados
huyes como presa
buscando alivio a la zozobra
y en la tregua del sueño
─cuando todas las respuestas
respondan a tus dudas─
encontrar la calma.
María
Cristina Sorrentino
*
FELIZ CUMPLEAÑOS
- ¿Sabés hacer
guirnaldas?, preguntó ella.
- No, cuando era pibe se
compraban para los cumpleaños, al igual que los banderines, bonetes y
cornetitas.
- Hacéme un favor,
prosiguió ella, alcanzáme ese papel crepé y preparate unos mates ¿dale?.
Él fue hasta la cocina,
hizo lo solicitado, volvió al living y se sentó al lado de ella, cebó mates,
ayudó a doblar, encolar, estirar, y miró el procedimiento minuciosamente.
Estuvieron casi dos
horas confeccionando guirnaldas. Hasta que ella rompió el silencio:
- ¿Aprendiste?
- No, respondió él. En
cambio me vino a la memoria una cometa de casi dos metros de altura, mucho
viento que la hizo remontar y la rotura del hilo chanchero. Además de un sinfín
de pibitos corriendo a encontrarla, como el trofeo más preciado de todos los
barriletes.
- Y... ¿encontraron la
cometa los chicos?, dijo ella.
- ¿La verdad? No lo
recuerdo, solo veo que muchos pibitos salen corriendo a buscar el inmenso
barrilete.
- Cuando era chica mi
viejo no le hacía cometas a mi hermano, pero ¡se mandaba cada bomba de cinco
puntas que ni te cuento!, ¿me pasarías otro mate?
- Ya debe estar lavado y
frío, le dijo él.
- Mejor, respondió ella,
a veces me gustan dulces y fríos. A las bombas también le ponía flecos y
zumbadores, y depende donde la remontara, le ponía hojitas de Gillette por si
había guerra.
Se miraron y besaron
dulcemente y así... como los últimos mates.
Martin
Bermello
*
PALOMAS
Un cóctel de
imprudencia
se resguarda
en los taxis,
en el punto
ciego del semáforo;
penitente
súplica en el cartel
con los
avisos.
El amarillo sin
precaución
encubre
escarabajos;
es el rojo
otro circo con drones y altavoces;
no hay verde
que se refugie en este mar de peste.
Barcos sin
bandera encallados en la neurosis,
ambulancias
en las tabernas,
perros que
golpean a la puerta de los hospitales.
Y el oxígeno
huye por las
galerías,
amenaza con
falta de aire,
con llagas en
el pecho que no pueden cerrar;
manchas y
tos,
y los
micrófonos de la prensa envueltos en celofán.
Tres palomas
en la casa del árbol.
No saben de
epidemias;
anidan y se
expanden en un coro feliz de procreación,
en un cortejo
de amor que ignora las noticias.
Una ráfaga
viral
besa los
labios del derrumbe,
olfatea los
pichones.
Los humanos
hemos perdido el vuelo.
Están los
pies sujetos a grilletes de sábanas.
Copyright Teresa
Palazzo Conti
*
EL GATO QUE ME VISITA A MENUDO
De
Lidia Rissotto
Hay
un gato que me visita a menudo.
Es
un tigrecito de rayas oscuras sobre el pelo claro que se extiende hasta el
abdomen.
Se
sienta a cierta distancia en el piso de mi balcón; me mira con sus ojos afiladamente grises.
Si
me acerco más de lo que él permite da un salto y se va.
Estos
últimos días ha hecho un tiempo espléndido, templado, sin nubes. Un otoño
perfecto de 2020. Cada una de sus tardes esperé la llegada del gato con un
interés nuevo, con soledad a flor de piel.
Hace
un momento el gato estiró las patas delanteras, arqueado el lomo, entrecerrados
los ojos buscando después el rincón con más sol para tenderse y quedarse
mirándome. Intuyo que quiere decirme algo.
Vuelvo
al interior de mi departamento y veo grandes titulares en el televisor
anunciando cifras de muertos, advertencias, severas medidas, perplejidad en el
mundo, un asombro que nadie conocía. Por momentos no entiendo lo que veo, no sé
si estoy dentro o fuera de un mundo de ficción. Se desvanecen mis certezas.
Llego
a la cocina con dudas, planteándole posibles respuestas a mi desconcierto.
Finalmente vierto la poca leche que me queda en un tazón y se la alcanzo al
gato, al gato concreto, cierto y seguro que me visita a menudo.
*
AL CALOR DE NUESTRO OFICIO, de DAVID SORBILLE
“Y siempre habrá un relámpago que abra el
bosque”
Enrique Molina
A Rubén Balseiro
Al calor de nuestro oficio
de ver pasar los años
seguimos descubriendo
que somos una fauna atípica
apenas convencidos que solo
el que sabe habla
negando el verdadero lenguaje
al desconfiar de la conciencia del otro
y burlar su camino interior
como barcos de papel empecinados
en travesías sin sentido
como gaviotas errantes en la oscuridad
pero asombradas todavía
ante los profundos destellos de la vida.
De
repente todo se detuvo y siguió avanzando.
Era
tan simple que nos inventamos teorías conspirativas porque no podíamos aceptar
la idea de nuestra fragilidad tan absoluta.
Y
de repente no importaba la distancia material, desde ella todo era lejano,
justo a nosotros, amantes de lo expuesto, reivindicadores de valores en
vidrieras adueñadas antes de exponerse.
A
nosotros que no podemos confiar en nada de aquello de lo que no vemos hasta
tanto se nos transforme en una necesidad.
Lo
que importaba era una voz, la de alguien que amas para decirte cualquier cosa,
y la voz se transformó en algo que entraba por todos los sentidos y más.
Y
de repente todos fuimos iguales.
Y
de repente todos estuvimos de acuerdo.
Al
principio no bastó, la miseria de nuestra humanidad tampoco tiene diferencias,
y
hay que cuidarse, es poderosa…
Tanto
que llega a oprimir hasta los propios intereses de quien la impera.
*
Y
de repente tuve tanto miedo que agradecí todo el amor que poseía.
Pero
el amor es mucho más fuerte que el miedo, porque el miedo nace del mero
pensamiento de saberse sin amor.
Entonces
de repente encontré la fórmula, abracé con la voz y con palabras a los que
hacen que tenga miedo.
Así,
porque tengo muchos porqués voy a cuidar a mi especie,
para
los que también tienen porqués…
Y
para que nadie se nos pierda por confusas mezquindades que no deben definirnos…
Cuento
con vos, y eso es estar a tiempo.
BELÉN CANTO
Una
ofrenda de corazón
(Basado en
el ejercicio bíblico de “La viuda pobre”)
Daniel
Alonso
Hubo una vez quien estuvo en contra de
las inmoralidades (robos, homicidios, adulterios, codicias, perversidades,
fraudes y desenfreno) que existían en Palestina. Por esos tiempos, los jefes
religiosos–políticos eran quienes desasistían al pueblo y lo arrojaban a la
pobreza, la impotencia y la desesperanza. En lugar de ser pastores, eran
ladrones y bandidos asalariados. Hubo una vez alguien que escuchó los clamores de
estos marginados y optó por ellos, aun a costa de su vida… Ese fue mi maestro.
El pueblo judío estaba sometido al poder romano, que a su vez ejercía su dominio a
través de su procurador. Las autoridades exigían tributos personales y
territoriales para el César y aportes en especie para el
mantenimiento de sus tropas.
En ese escenario me dirigía a las
clases que daba mi maestro en la gran ermita. Esa cálida tarde, mientras
caminaba por las calles llenas de mercaderes y de ofertas de toda índole, vi
entrar también al templo a una joven madre, acompañada de su pequeño hijo.
Mientras buscaba a mis amigos, pude escucharlos:
─Ven, acércate, hijo, entremos juntos
al templo. ¿Sabes? Tiempo atrás ─le recordó con visible nostalgia─, hice la
promesa de volver. Todavía siento el brazo de tu padre apoyado en mi hombro,
pidiéndole a Dios por la gracia de un hijo.
─¡Es enorme, mamá! ─Impresionado por la
majestuosa construcción, no reparó en las lágrimas de su emocionada madre, que
se inclinó para hacer una reverencia─. Mira esas figuras y esos hombres con
ropas finas: han dejado una fortuna en el arca ─observó el pequeño.
De pronto, como una denuncia profética,
el grito de uno de los sacerdotes anunció pomposamente: "Se ha cumplido el
plazo; ya llega el reinado de Dios. Enmiéndense y tengan fe en esta buena
noticia”.
El niño iba mirando maravillado hacia
ambos lados mientras seguía a su madre. La mujer tomó sus únicas dos monedas y
las echó al arca. El pequeño la miró muy sorprendido y le recriminó:
"¡Madre, has ofrendado nuestras únicas monedas!¿Qué haremos ahora? ¿Porqué
lo has hecho? No somos ricos como mucha gente que ha venido aquí, ni tampoco
tenemos la educación de otros que he visto. Solo nos tenemos a nosotros.
El
niño se mostró gravemente ofendido. Se alejó a una corta distancia, quizás para
que sus lágrimas no fueran vistas. Parecía sofocado de tristeza. A tan solo
unos pasos, me reuní con mi grupo de amigos, quienes estaban de pie oyendo a mi
maestro. Encontrándose el pequeño casualmente detrás de él, intuí que escuchó su
comentario:
“Les
aseguro que fue rica para con Dios. Aunque sin gran educación, una vida llena de
penas y de poca importancia para la sociedad, tenía algo de mucho más valor que
el dinero y las cosas perecederas de esta vida: ¡tenía fe! Por lo tanto, confiaba
en que Dios no la iba a olvidar. Aunque llevara una vida dura y difícil, no
dudó en ningún momento de ofrendar sus dos únicas monedas. Estaba haciendo
tesoros en el cielo; tenía riquezas espirituales de gozo y de esperanza. De
cierto les digo que esta humilde viuda dio más que todos los ricos. Porque
todos ellos dieron de lo que les sobraba; pero ella, que es tan pobre, dio todo
lo que tenía para vivir".
El rostro del pequeño se iluminó como
si un intenso rayo de luz penetrara en su mente. En sus gestos se vio su ira aniquilada.
Comprendió que hablaban de su madre. Regresó corriendo hacia ella y, aun con
menos capital que un par de monedas, la abrazó fuerte…Le había entregado su
corazón.
"El
cielo y la Tierra dejarán de existir, pero mis palabras permanecerán para
siempre. Dijo mi
maestro".
(Mateo 24:35 )
*
A LUCHAR
COMPATRIOTAS, LAS ARMAS ESTÁN: VIVA LA PATRIA
Iris Amelia Alioto
22-03-2020
Mis queridos compatriotas.
Creo con fervor que tenemos armas PODEROSAS, para
enfrentar este enemigo invisible y maligno
La primera arma: Es el sol y que tengamos un
marzo y abril con temperaturas de calor .
La segunda arma: y no menos poderosa, son las 4.200
religiones que hay en el mundo orando permanentemente
La tercera arma :Es la OBEDIENCIA, a los EXPERTOS
EN LA SALUD . SI ALGÚN FAMILIAR DIRECTO QUE
AMAMOS CON TODO EL
CORAZÓN, padres, hermanos, sobrinos, tíos, amigos, e hijos, etc
y sabríamos :
tan solo, CON LAVARNOS LAS MANOS , Y
QUEDARNOS EN CASA SE SALVARÍAN , de tantas enfermedades
que si conocemos .'NO LO HARÍAMOS'', creo que todo el país lo haría VERDAD.
Este no es momento para pertenecer a un partido
político, sí reconocer y respetar las buenas medidas puesta por
El SEÑOR PRESIDENTE DE NUESTRA HERMOSA
NACIÓN ARGENTINA .MAS NUESTRA GENTE QUE ES
MARAVILLOSAMENTE SOLIDARIA.-
TAMBIÉN PACIENCIA POR LOS NIÑOS ABURRIDOS .
LO MISMO PARA LOS ADULTOS MAYORES .
TENEMOS COMPUTADORAS, CELULARES. PARA
LEVANTAR EL ESPÍRITU.
A NUESTROS PADRES MAYORES: CON UN BUEN DÍA, PAPÁ TE AMO Y VOS PODÉS, MAMÁ TE AMO Y VOS PODÉS.
ESTAS ARMAS NO CUESTAN DINERO, FUERZA,
AMOR ESPERANZA Y OBEDIENCIA QUE ES MADRE DE BENDICIÓN.
A TODOS LOS CREYENTE SIN IMPORTAR SU CREDO,
OREMOS POR LOS CAÍDOS EN PATRIAS QUE SUFRIERON TANTAS
PÉRDIDAS.
*
EL
TAMAÑO DEL TIEMPO
Cuando atravesamos un
tiempo conocido sabemos cuánto dura y cómo se va desplegando…
Podemos dosificarlo.
Reposamos en él como si fuera un colchón de plumas que nos contiene. Ese grosor
que percibimos nos parece interminable. Sin embargo, sabemos que está fijado su
final y que viene lento, lo podemos
prever…Tomamos el timón.
Decantan los minutos y
las horas como pesadas gotas en cámara lenta. Podemos dominar ese tiempo y nada
nos puede sorprender…
Sumergirnos temprano en
la cama y saber que tenemos al menos doce horas que son nuestras, pase lo que
pase y aunque se caiga el mundo… Apagamos los teléfonos y desconectamos los
timbres.
Pueden ser también esas
tres horas que dura un examen, o un vuelo en avión, o estar en una sala de
espera por un turno médico, una larga cola de trámites, la noche cerrada…
En los días de lluvia
sorprenden estos tiempos recoletos de clausura.
Los tiempos desconocidos,
en cambio,tienen una delgadez peligrosa, de esas que se quiebran ante la
provocadora incertidumbre. No nos sostienen sino que nos sorprenden. Nos mueven
el piso y nos otorgan paredes disecadas. Podemos desestabilizarnos ante la
aparición de lo desconocido. Y morir un poco.
Los encontramos cuando
buscamos la adrenalina “del que pase lo que pase igual estará bien”. Nos
arriesgamos sin importarnos el resultado del salto hacia el vacío. ¿Y si sale
bien? Un viaje hacia el Mediterráneo en tiempos de refugiados, atentados y
terremotos puede ser el ejemplo más acabado… O, en tiempos de Coronavirus,
romper la cuarentena...
¿Cuál es el momento en
que nos agrada esta segunda posibilidad?Primero, la miramos de reojo, como
calculando. Es aquel instante de
agobiante tedio en que la contención ya nos molesta y necesitamos un poco de
tambaleante realidad que nos sacuda.
Somos artífices del
tiempo propio, de aquel que nos proveemos sin horarios ni corsés. Somos demiurgos de esas horas o minutos lumínicos y felices, tal
vez de días o de meses si los planetas se alinean.
Los tiempos, los
nuestros, los propios, los ganados y merecidos, no los podemos situar en ningún
espacio, sólo los podemos intuir y disfrutar…Y también mueren, como todo, para volver a nacer con otras formas.
¿Colchón de plumas o piso
tambaleante? ¿Cuál preferís?
Susana Arcilla
Soledad, que palabra
cuanto
contienen esas tres sílabas.
Evoca a
inmensidad, infinito, oscuridad, vacío, frío, tristeza.
Sí, es
verdad, nos transmite todo eso.
Sin
embargo, creo que puede aplicarse también a reflexión, oportunidad de vernos
como somos, inspiración, unción, concentración, meditación.
La
soledad es negativa en el primer caso y positiva en el segundo.
Soledad
es también la de los campos verdes, el río que corre con un sonido acariciador,
los árboles de un pequeño bosque mecidos por la brisa, la luna brillando en la
noche sobre un lago, el universo con sus estrellas y un pájaro volando en lo
alto.
Es
bella o triste la soledad, según con qué ojos la miremos.
Bendita
soledad, que hace escribir a los poetas y a los músicos, pintar a los pintores,
soñar a los soñadores.
Bendita
soledad, no eres mala, solo hay que abrazarte.
Mario Borré
*
GUERRA MUNDIAL 2020
Las pestes del mundo
levantan nuevas fronteras
las banderas se destiñen
las manos se sueltan
los besos mueren sin nacer.
Algunos siguen incrédulos
alimentando a la muerte
otros tienden puentes
con ladrillos de red.
El agua, el sol, el abrazo
recuperan su valor.
Las bolsas del mundo explotan
la tierra respira alivio
nuestros desechos la nutren
los transforma en hierba
en árbol, en flor.
La pesadilla sigue
y no fue Bradbury
ni Borges ni Bodoc
las calles transitadas
solo por el viento
y ángeles con barbijos
que luchan por la vida
no de ellos
de los otros
mientras los ríos se aclaran
el planeta palpita
y la humanidad
comienza a entender...
Maria Fernanda Macimiani©
Comparto poema, Guerra mundial 2020. Con esperanza de que entendamos... #quedatenecasa
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